24/2/09

La mujer no tiene ninguna necesidad de abaratarse de tal forma con tal de cumplir caprichos de alguien que ni la ama, ni la respeta, ni la considera, ni la valora, pues si así fuera, sería el hombre quien primero la protegiera de esas estupideces como andarle pidiendo pruebas de amor.
A estas alturas de la vida, la mujer no necesariamente tiene que continuar bajo el influjo, o mejor dicho, bajo la influencia de lo que al hombre se le ocurra o se le venga en gana estipular o reglamentar poniendo sus condiciones primero, que en determinado momento él mismo jamás estaría dispuesto a aceptar, ¿entonces por qué nosotras las mujeres sí tenemos que aceptarlo?
¡HEY .. CUIDADO, Y MUCHO, OJO MUJERES, ALTO ALLÍ!
Porque justo allí, está la clave para que funcione o no funcione bien el resto de todo lo que pudo haber sido una hermosa relación. Aceptar condiciones sumisamente equivale a vivir en pareja manipulada, chantajeada sentimentalmente y utilizada miserablemente el resto de la vida y de allí nacen para multitud de problemas que afectan directamente a la mujer y a la familia. El hombre es lo que es y al parecer nada le queda mal ¿verdad?, pero a la mujer se le juzga duramente y se le condena sin piedad cuando no obedece, cuando no se somete, cuando no aceptar vivir gobernada, se le tilda de liberal y de libertina, porque no quiere dar su brazo a torcer (como dicen), o porque no quiere seguir siendo la “tonta sumisa” que siempre tiene que dar a probar su amor de la forma que sea.
Es tan normal para algunos hombres solicitar a la mujer la famosa prueba de amor, y algunos señores no sólo la piden, sino que hasta la exigen como si fuera una obligación ineludible, un deber o un compromiso milenario de ser macho al que se le tiene que rendir honor para merecer su amor: “O me demuestras tu amor, o aquí terminamos” ¿Y qué hace la mujer en esos casos?, calladita, temblando y llena de miedo va y prontito le regala la prueba de amor, y el otro bien gracias .. ¡satisfecho!
¡PUES NO MUJERES, AL CUERNO CON ESO! .. ¡El que quiera azul celeste .. pues que le cueste!¡Que aprendan esos hombres a hacer méritos si quieren tener éxito en sus conquistas, ¿Por qué tenemos que facilitarles todo? ¡Por eso están como están de alzados, de creídos, de sentirse inalcanzables e idolatrados! ¿Y quien tiene la culpa de ello? .. ¡La mujer!
Entendamos pues amigas, que ya no son tiempos de sumisión, ya no son tiempos de tanta pleitesía ni de tanta devoción, son tiempos de acción, pero con la cabeza bien puesta arriba y el corazón bien puesto en su lugar. La mujer hoy en día ha incursionado en miles de ámbitos nuevos y está perfectamente capacitada para liderar a la par con su hombre, y arrear con la misma bandera si fuera posible. ¿Pero cómo va a ser posible si son los mismos hombres quienes están tan acostumbrados a limitar, a anular porque se sienten invadidos o en competencia por la mujer en los campos de toda actividad? .. ¡Nos siguen pidiendo pruebas de capacidad y amor! ¿De qué se trata esto pues?
Se trata de que todas las mujeres de nuestro mundo, aprendan ya por el amor de Dios, a ser DAMAS, a ser dueñas y señoras de su cuerpo, de sus sentimientos y de sus vidas. Que se atrevan a tomar las riendas de su corazón y que adopten nuevas culturas, que pongan nuevas normas y límites al hombre que les pida una prueba de amor. ¿Saben por qué?
Porque la mujer es la reina de la naturaleza y es ella quien fija las reglas les guste a los hombres o no. Si no les gusta, lo mismo tendrán que aceptarlo, porque el amor de una mujer no es una mercancía barata que se pone a prueba, ni está a exhibición, ni está a discusión y punto .